Dando voz a las musas

¿Es cierto que no han existido GRANDES mujeres artistas?


Mujeres artistas ha habido a lo largo de toda la historia del arte. Es un hecho que nadie puede cuestionar. Sin embargo, las condiciones culturales y materiales en las que desarrollaron su obra no fueron las mismas que las de sus homólogos masculinos. Properzia de Rossi, Plautilla Nelli, Artemisia Gentileschi o Luisa Roldán. Lavinia Fontana, Clara Peeters, Elisabetta Sirani o Rosalba Carriera. Angelica Kauffman, Marie Louise Élisabeth Vigée Le Brun, Rosa Bonheur o Mary Cassatt.
¿No fueron estas GRANDES artistas?
Quizá, más que preguntarnos cuántas grandes mujeres artistas conocemos, deberíamos interrogarnos sobre quién dicta qué es la grandeza. Quizá, lo que deberíamos preguntarnos es cómo lograron sortear los obstáculos que se les impusieron para dar rienda suelta a su genio y creatividad.
Lo que no se nombra, lo que no se dice o se escribe, tiende a desaparecer. Quienes no producen su propio conocimiento, su propia historia, están condenadas a ser vistas como otros las pensaron. Mientras las obras de Judith Leyster se atribuían a Frans Hals, la crítica las celebraba. Cuando se supo que tras ellas estaba la mano de una mujer, surgió “lo femenino” y comenzaron los problemas. Menosprecio e incomprensión. Olvido y silencio. Hasta que alguien se decidió a pensar su historia de otra manera, desde otro lugar.
La artista plástica Mareiras y el Consorcio de Santiago nos invitan a realizar un camino de recuperación y revalorización Tras la huella de las musas, un recorrido expositivo que nos habla de creadoras con nombre y apellido, con una creatividad poderosa y singular. Nueve musas –ocho mujeres y un hombre: la condesa Oldioni, Isabel Rawsthorne, Suzanne Valadon, Bella Chagall, Lydia Delectorskaya, Teresa Arijón, Celia Paul, Ethel Warwick y Fausto, la musa de la artista. Nueve artistas: la condesa Oldioni, Isabel Rawsthorne, Suzanne Valadon, Bella Chagall, Lydia Delectorskaya, Teresa Arijón, Celia Paul, Ethel Warwick y la propia Mareiras.
Un paseo por nuevas formas de mirar.
De transitar lo femenino en el arte.
De contar historias del arte.
En esta exposición, Mareiras no solo convoca esos nombres: los enlaza, los honra y los resignifica. Lo hace desde un lugar creativo, sensible y profundamente personal, donde no se limita a contemplarlas, sino que las invoca, las interpreta, las pinta y les devuelve la agencia que el relato canónico les negó.
En esta reflexión pintada, la musa se vuelve autora. El objeto se transforma en sujeto. La mirada se vuelve mirada propia.
Una imagen de creadoras, que nace de una experiencia compartida, la de haber tenido que conquistar el derecho a decir: yo también soy mujer, yo también soy artista.

Begoña Álvarez Seijo
Wellesley College, Boston/Universidade de Santiago de Compostela

Tras la huella de las musas mareiras cabildo consorcio santiago
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